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lunes, enero 17, 2005

Escalada al Monte Vinson

Navidad en la Antártida



Egocheaga, durante la travesía desde Patriot Hills hasta el Monte Vinson.

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Tras seis días de travesía en solitario, coronó el Vinson, la quinta de «Las siete cimas»
Oviedo, Mario D. BRAÑA
Editorial La Nueva España
http://www.lne.es

«Una experiencia distinta». Así resume Jorge Egocheaga su aventura en la Antártida, donde coronó el Monte Vinson (4.897 metros), la quinta de las siete montañas incluidas en «Las siete cimas», un proyecto que incluye la cumbre más alta de los cinco continentes, más las dos zonas polares. Para alcanzar este objetivo, Egocheaga cuenta con el apoyo económico de Cajastur y el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA.

Más que con la montaña, bastante asequible para un alpinista de su nivel, el problema para Jorge Egocheaga en esta expedición era de tiempo, ya que el permiso le caducaba el 30 de diciembre. Por eso, nada más recibir la confirmación, se puso en marcha. El día 7 salió hacia Madrid, desde donde encadenó vuelos a Santiago de Chile y Punta Arenas. A partir de ahí, la Antártida empezaba a marcar el ritmo del montañero y médico asturiano.

«En Punta Arenas me puse en manos de una agencia australiana, que es la única que hace el vuelo hasta la base antártica de Patriot Hills», explica Egocheaga. «Como dependes de las condiciones climatológicas, entras en "stand by". Tienes que estar localizable cada dos horas para salir en cualquier momento. Hubo suerte porque sólo tuve dos días de espera y a veces se tarda en volar una o dos semanas».

Ese último avión, antes de la inmensidad de la Antártida, tiene su historia: «Es el vuelo más caro del mundo. Por eso, aparte de montañeros, estaba rodeado de gente muy rica que lo hace por el placer de ir a la Antártida y volver. En Punta Arenas es verano y había unos 15 grados, pero hay que ir vestido para temperaturas de 20 grados bajo cero. Me llamaron un día a las 3 de la madrugada y a las 5 volé en un avión de carga ruso, parecido a los "Hércules", adecuado para aterrizar en una pista de hielo».

El domingo día 12, tras seis horas de vuelo, Jorge Egocheaga llegó al punto cero de su aventura en solitario, en la base de Patriot Hills. Le sirvieron su última comida en condiciones durante unos días -carne incluida-, cogió el GPS que le iba a servir para orientarse hacia el Vinson, un trineo en el que transportar la tienda y lo básico para una travesía por el hielo de más de 200 kilómetros, se calzó los esquíes y emprendió la marcha.

«Lo primero que te llama la atención es la luz, las 24 horas de sol, un sol alto», recuerda Egocheaga, que ya sabía que la clave del éxito estaba en la bondad del verano antártico. Reconoce que tuvo suerte porque apenas se vio azotado por el viento y las condiciones del hielo eran apropiadas para la travesía. Incluso pasó menos frío de lo que esperaba: «La Antártida es el sitio más seco del mundo. Si no sopla el viento, temperaturas de 15 o 20 grados bajo cero se soportan bien. Sólo tuve un día con viento».

Ante la ausencia de noches, para no perder las referencias, Egocheaga se marcó un calendario: «Hacía trece horas de caminata, dos o tres para montar la tienda, preparar la comida y comer, y siete u ocho horas para dormir». En esos momentos de inactividad era cuando percibía con más precisión dónde estaba: «En la Antártida llama la atención el silencio. Alrededor no hay nada. No hay vegetación, ni animales. Es la misma sensación que cuando miras el mar. Pero en vez de agua, sólo ves hielo».

En los seis días de travesía ni siquiera se cruzó con humanos, ya que otras expediciones utilizaron avionetas para llegar desde Patriot Hills al campo base del Vinson. Como suponía, la ascensión al monte más alto de la Antártida no tuvo mayor misterio: «Tardé unas cinco horas en subir y bajar. Las vistas desde la cima del Vinson son especialmente bonitas. Una inmensidad de hielo, espectacular, se ve que es una zona inexplorada. Me fotografié con una bandera de Asturias y dejé la de Cajastur».

Como no tenía que preocuparse por la llegada de la noche, antes del final de ese día 18, Egocheaga ascendió otros dos montes próximos al Vinson.



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