miércoles, junio 06, 2007

"La Antártida podría ser el origen de toda la fauna marina"

Publicado en www.elpais.com 
ENTREVISTA: MICHAEL STODDART Fisiólogo y coordinador de programas antárticos
"La Antártida podría ser el origen de toda la fauna marina"
J. A. MARTOS - Barcelona - 06/06/2007

Yo no busqué a la Antártida, sino que la Antártida me encontró a mí". Quien así habla es el fisiólogo Michael Stoddart, un escocés de 64 años afincado en Australia desde 1985, al que un día el Gobierno de este país ofreció ser el responsable científico de sus programas en el continente helado. Eso le llevó a abandonar sus estudios sobre el olfato de los mamíferos (es autor del libro El mono perfumado) para acercarse a la poco conocida fauna polar. Con el tiempo se ha convertido también en coordinador del proyecto internacional Censo de la Vida Marina Antártica (CAML, en inglés), un ambicioso esfuerzo por estudiar la vida que habita las aguas de esta remota zona del mundo, de difícil acceso buena parte del año. Stoddart habló sobre la vida en los mares polares durante una conferencia invitado por la Fundación Caixa de Catalunya, inaugurando un ciclo que, hasta octubre, analizará los retos más importantes del actual Año Polar Internacional.

Pregunta. ¿Hasta qué punto es grave el cambio climático en la Antártida?
Respuesta. No lo es en términos de la historia de la evolución porque pasa cada cientos de miles de años, y la vida sabe evolucionar en un entorno cambiante. La diferencia ahora es que el cambio es muy rápido y los efectos son más rápidos en los polos que en el resto del mundo. Son más obvios en el Ártico, porque es más pequeño y menos frío que la Antártida. Así que el Polo Sur se preserva gracias a sus temperaturas más bajas. Pero quizás en unos 100 a 500 años sí empiece a experimentar cambios.

P. ¿Podrían afectar estos cambios a los países occidentales, tan lejanos a la Antártida?
R. La corriente del golfo, muy cálida y que mantiene sin hielo los puertos de Europa en invierno, depende del bombeo de agua que procede de otras corrientes que comienzan en la Antártida. Si hay menos hielo, no habrá tantas: la circulación se hará más lenta y entonces los puertos de Europa se helarán en invierno. Esto ya ocurrió en el pasado, así pues es un error pensar que Europa está muy lejos de la Antártida: lo que pase en el hielo no afectará sólo a los pingüinos y las ballenas.

P. ¿Qué porcentaje de la fauna marina antártica se conoce realmente?
R. Sabemos muy poco. Aunque en la península Antártica (en el noroeste) se han identificado el 80% de las especies, de las que habitan el resto del continente conocemos quizás un 20%, un 25%. Es difícil dar un número, pero creo que desconocemos más especies de las que conocemos.

P. ¿Están conectadas la fauna marina suramericana y la antártica?
R. Uno de nuestros proyectos, liderado desde Chile, estudia las asociaciones entre ambas. Esta investigación conecta con una teoría que sugiere que la Antártida sea el origen de la especiación marina, o de una parte de ella, y que las especies luego se dirigieran hacia el norte. Que la fauna marina sea la misma en la Antártida y en los países australes de Suramérica sugiere especies muy robustas, porque, a pesar de la escasa distancia que parece haber desde la Patagonia a la península Antártica, las corrientes que parten desde el cabo de Hornos se desvían al este hacia las islas Georgias del Sur y luego giran al oeste, lo que dificulta la comunicación. Un dato significativo es que muchas especies de la Antártida sólo se encuentran allí, son endémicas.

P. ¿Puede poner algunos ejemplos?
R. El 90% de las especies de arañas de mar y el 73% de las estrellas de mar son exclusivas del Polo Sur. Además, son de gran tamaño por lo general, que es otro de los rasgos diferenciales de la biología marina antártica: hay un gran índice de gigantismo. Quizás sea una cualidad eficaz para adaptarse a ese entorno, aunque en realidad no lo sabemos, como también ignoramos por qué no hay cangrejos en la Antártida...

P. ¿Ejerce la industria pesquera presión sobre esta fauna?
R. Su impacto está limitado por las convenciones antárticas, pero existe pesca ilegal, que está centrada en la merluza negra (Dissostichus eleginoides). Es una especie que puede alcanzar los dos metros de largo, 100 kilogramos de peso y vivir hasta los 3.000 metros de profundidad. Sus precios son muy elevados y resulta tentadora para los pescadores.

P. ¿Son significativos los recientes descubrimientos de la primera expedición auspiciada por el CAML?
R. El rompehielos alemán Polarstern, en el que se realizaba esa misión, estuvo de noviembre a febrero pasados en una zona donde se han colapsado dos grandes barreras de hielo [Larsen A y Larsen B], lo cual ha dejado al descubierto una fauna que antes era inaccesible. Se han localizado 15 nuevas especies de crustáceos, algo muy interesante. Pero no es esto lo mejor, porque si investigas bien, en la Antártida es muy posible que encuentres nuevas especies, sino que sus observaciones en la Larsen A, que se abrió tan sólo hace 12 años, nos han mostrado que esta zona ha sido colonizada muy rápidamente por mucha fauna marina, incluido el krill, que a su vez ha propiciado que lleguen ballenas que se alimentan de él. Observaciones como ésta nos permiten emprender una historia del cambio climático y del cambio de la fauna en la Antártida.

P. ¿Cómo se financia el Censo de la Vida Marina Antártica?
R. Mantener un barco en la Antártida cuesta 50.000 dólares al día. El gasto operativo lo pagan los países con programas nacionales de investigación antártica, pero la coordinación del censo y el mantenimiento de su estructura lo paga la Fundación Alfred P. Sloan, vinculada a la General Motors.

P. ¿Cuáles serán las próximas expediciones?
R. Habrá unas 14 en los próximos meses, con diferentes barcos. El Polarstern realizará su segunda expedición a la zona del mar de Weddell, para estudiar aguas muy profundas, a más de 3.000 metros, sobre cuya fauna todavía conocemos muy poco. Es muy difícil conseguir muestras a esas profundidades.

P. Su país, Australia, va a probar una nueva estrategia para el puente aéreo a la Antártida.
R. Los países más activos científicamente en la Antártida vuelan hasta allí, pero utilizan los aviones estadounidenses Hércules C-130, que necesitan mucho combustible y, por tanto, depósitos in situ. Nosotros vamos a iniciar nuestros vuelos en diciembre con un Airbus, que con un solo tanque de combustible nos permitirá ir y volver desde nuestra base de Hobart [isla de Tasmania]. Medioambientalmente esto es muy importante para la Antártida porque evita el peligro de vertidos.

P. ¿Cuál es la aportación española al esfuerzo científico del censo?
R. No hay una implicación demasiado grande, aunque estamos trabajando en ello. La mayor participación viene de países que disponen de barcos rompehielos, y no creo que el Hespérides se pueda calificar como tal. Pero España puede realizar una contribución científica muy buena, porque cuenta, por ejemplo, con excelentes taxónomos.

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